martes 2 de febrero de 2010

Una reflexión sobre la Autoestima

Os hago llegar este artículo que publica Expansión y Empleo de Lucy Kellaway, y que lleva por nombre "La Autoestima nos lleva lejos". Creo que su lectura provoca una reflexión sobre qué valoración hacemos de nosotros mismos, por qué llegamos a ser demasiado ambiciosos y cómo vivimos la frustración que provoca no alcanzar las metas que nos proponemos.
Espero os guste.

domingo 13 de diciembre de 2009

Intereses. Por Ana del Pino

En un entorno competitivo es fácil detectar conductas en las que los intereses personales, a veces, son los únicos que imperan en el savoir faire de los miembros de un equipo.


Los que hemos integrado grandes organizaciones, hemos podido comprobar que en numerosas ocasiones, satisfacer a todos los miembros de un equipo se torna una hazaña complicada. Pero lo que quizás ha marcado nuestra estancia profesional, es el interés de muchos directivos por el lucro personal en detrimento del grupal.


El problema del interés particular no es otro que los efectos sobre los colaboradores, que lejos del simple conformismo, manifiestan tendencia a reaccionar ante lo que consideran "contrario a la lógica" y "fuera de la línea de consecución de metas de la organización".


Políticas desacertadas o no, acciones en el área de formación, evaluaciones del desempeño en base a lo que la organización considera sustancial... no son más que directrices que los miembros de las organizaciones utilizan para guiar su trabajo.


Pero cuando las líneas que configuran esta guía, son modificadas por otras transversales, creadas unilateralmente por los que consideramos estrategas de la organización... surgen las controversias.


En el ámbito privado puede surgir la frustación de compartir procesos incogruentes con las metas marcadas, pero en el ámbito público del equipo de trabajo, la desconfianza puede hacer su aparición y tras ella el despropósito y la desmotivación.


A veces nos resultan inaceptables actuaciones que no se alinean con las que la propia organización marca y que son permitidas. Pero es sin duda incomprensible en niveles organizacionales que ven permeabilizar decisiones erróneas ante la impotencia de quien acude a su puesta en escena.


Ya abordamos la importancia de que nuestros colaboradores compartiesen los objetivos organizacionales. Creo que hoy es importante destacar que la transparencia y la coincidencia de estos objetivos con las políticas de los líderes organizativos es imprescindible.


En estos momentos, más que nunca, tenemos que transmitir transparencia a nuestros equipos y el punto de partida es ocupar una posición de integridad que nuestros colaboradores sean capaces de detectar por nuestras acciones.

viernes 20 de noviembre de 2009

La Confianza. Por Ana del Pino

¿Qué es la confianza? Generalmente solemos hablar de ella cuando tenemos la suerte de encontrar un espacio en el que realmente podemos ser como queremos ser, podemos sentir lo que deseamos sentir y conseguimos rodearnos de personas que realmente aprecian cómo somos.

Hoy atravesamos uno de esos momentos en los que la pérdida de la confianza se acentúa más que nunca. Ya todo el mundo habla de la pérdida de valores, pero quizás detrás está la confianza.

Todos conocemos perfectamente que entrar en el círculo de confianza que tenemos marcado implica olvidar cualquier situación hostil, para contar con un apoyo injustificable, un apoyo que sólo quien siente lo que tú sientes es capaz de darte.

Las organizaciones tienen alma, y el alma está configurada por las personas que cada día dan lo mejor de ellas para hacer que esta organización sobreviva.

¿Pero qué ocurre cuándo parte del alma tiene que abandonar la organización? ¿Cómo romper los vínculos con los demás que permanecen? ¿De qué forma se acomete una salida de personas? ¿Cuáles son los efectos?

Los que se marchan atisban nuevos horizontes, positivos o no, son nuevos; la confianza que antes mantenían en el equipo, puede que no les acompañe…
¿Y qué decir de quiénes se quedan? ¿Dónde está ahora su confianza? Los lazos que mantenían ligados a los componentes de la organización ahora están rotos, pero los trozos han quedado dentro.

Las personas necesitan restituir la confianza en la organización, sentir que todo puede ser como antes, aprender a seguir adelante sin aquellos miembros que quedaron atrás… Pero no podemos perder nuestro objetivo, no debemos olvidar que no sirve de nada nuestra meta particular si no está en línea con la meta organizacional. Hoy más que nunca necesitamos que alguien escuche el silencio, que alguien sea capaz de canalizar las inquietudes de los colaboradores en deseos de seguir adelante.

Pretender andar un camino no exento de dificultades, sin personas que depositen su confianza en la organización se torna prácticamente imposible.

No podemos taparnos los ojos y pensar que nada ha ocurrido, ahora que hemos conseguido acallar los balances, es indispensable mirar en los ojos de quienes lograron el objetivo.

Necesitamos hacer renacer el alma de las organizaciones, un alma más que dañada y en proceso de recuperación, que sin duda retornará con mucha más fuerza, si sabemos conseguirlo.

Generando Confianza en el Equipo.

video

viernes 18 de septiembre de 2009

Generando Fortalezas Emocionales. Por Ana del Pino

Los medios de comunicación se hacen eco del incremento de depresiones y trastornos psicológicos, que la actual coyuntura social y económica está provocando.


Lejos de hacer frente, la fragilidad del ser humano lleva en muchas ocasiones a respuestas no deseadas y a una apatía emocional que les aleja de la realidad.


No es fácil extraer aisladamente a miembros de una familia, de situaciones complejas que terminan afectando a su totalidad. De hecho, nos enfrentamos a situaciones que obligan a modificar la estrategia cotidiana de la unidad familiar, así como a la modificación de pautas de comportamiento habituales, que ahora son necesarias.


Dentro de un contexto hostil como en el que nos encontramos, las organizaciones necesitan afrontar medidas para maximizar el empuje de sus equipos.


El objetivo era claro, este año muchos equipos comerciales desayunaban cada día con algo como esto: “se necesitará vender un cuarenta por ciento más para ganar un veinte por ciento menos”. El anuncio dejaba entrever que muchas personas no sólo necesitan trabajar con más intensidad, sino que además, muchas otras se verán obligadas a aminorar su gasto mensual, e incluso a buscar nuevas fuentes de ingresos adicionales.


Con este turbio aliciente, nos enfrentamos a pautas de comportamiento que los trabajadores en determinados sectores, integran en las normas que han de cumplir, como es el caso de la “sonrisa al cliente” en las empresas de servicios.


Los empresarios tienen ante sí un duro trabajo, y los empleados tienen ante sí una gran responsabilidad. La supervivencia de una empresa de servicios radica en un elevado porcentaje en la relación cliente-empleado, y este ratio, que se mide en satisfacción, es el más comparado con la competencia.


Sobrevivir es hoy para una empresa, una máxima, y si existe la contribución de los empleados hacia esta meta, estaremos garantizado unidades familiares en las que gozamos de Valores Comunes.


Sólo compartiendo los valores de la empresa podemos, en estos momentos, trabajar en una misma línea, dónde los sentimientos de orgullo y pertenencia permitirán seguir adelante.


El empresario ha de trabajar por una mayor cohesión de sus equipos, permitiendo que sentimientos y emociones afloren, porque negarlos es negar la realidad.


Negar que necesitamos Generar Fortalezas en los que nos rodean es no sentir, y quien no es capaz de sentir, no puede seguir viviendo.


Quizás sea necesario REFLEXIONAR, INTERIORIZAR este mensaje, SER AUTOCRÍTICOS con el camino elegido...


“¿Me podría indicar, por favor, hacia donde debo dirigirme desde aquí?”, pregunto Alicia.

“Eso depende en gran parte de a dónde quieras llegar”, dijo el gato.

“No me importa demasiado a dónde”, respondió Alicia.

“Entonces, da igual hacia dónde te dirijas”, dijo el gato.


Lewis Carrol, en “Alicia en el País de las Maravillas”.

jueves 27 de agosto de 2009

Gestión de Cambio Personal. Por Ana del Pino

El reencuentro con lo profano, con el ser hedonista que siempre guardamos, la búsqueda del cambio más extremo, el olvido transitorio de la realidad...no son más que motivos por los que hace un mes (para los menos afortunados) o dos (para los que gozan de algún sistema de vida que premie el descanso estival)gestionamos uno de los más ansiados cambios personales hacia un entorno más o menos conocido: las vacaciones de verano.

Porque, aunque hemos abordado ya el "Cambio" Personal y Organizacional, no debemos olvidar la Gestión de esos cambios, y cómo nos afectan, a nuestros equipos y a nuestras familias. Antes de marcharnos de las altas temperaturas con las que Sevilla nos anima cada año, nos preparábamos para afrontar una dura gestión: la de sustituir nuestras preocupaciones profesionales, por algunas más simples, pero no exentas de la generación de conflictos diarios.

Y la verdad sea dicha…algunos de los que ahora estáis leyendo (animados por unos seres encantadores, que constituyen nuestro más ansiado tesoro y que también gestionaban un cambio hacia la libertad, que proporciona la salida de unos centros educativos en los que habían permanecido el setenta por ciento del año) dudábamos el tercer día si “esas eran las merecidas vacaciones con las que habíais soñado los últimos tres meses"…

Ironías aparte, este ejemplo bien nos supone el fiel reflejo de lo que implica la gestión del cambio, que tantos programas de formación directiva incluyen.

Y es cierto que la inteligencia emocional vuelve a configurarse como la clave para minimizar los impactos negativos que los cambios pueden originar. Nuestros propios hijos tendrán que utilizar todo su potencial para gestionar uno de los más o menos aceptados cambios, que la vuelta al cole traerá. Creo que muchos de ellos ya comienzan a forjar los pilares de su inteligencia emocional, que les permitirá el día de mañana salvar los obstáculos que los cambios les originen.

Hasta conseguir la adaptación al nuevo entorno, todas las armas que utilizan nuestras emociones son clave, para que los beneficios de su uso puedan disfrutarse cuanto antes (sobre todo, hay que tener en cuenta, que las vacaciones están acotadas en el tiempo y, a veces, demasiado acotadas por múltiples y no deseados factores).

No se me ocurriría citar el consabido "estrés postvacacional" porque, si existe, y si queréis leer sobre él, y como cada año... existirán numerosas publicaciones dónde sea citado.

Pero sí es importante hablar de la nueva gestión del cambio que en breve atravesaremos (si no lo hemos experimentado ya). Aquí existe una sutil diferencia: el entorno es muy conocido. Conocemos quiénes son los generadores de emociones positivas y negativas, sabemos quién alertará nuestro aumento de peso, quién nos recibirá con una sonrisa...y por supuesto, SABEMOS CÓMO MANEJAR NUESTRA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN NUESTRA ORGANIZACIÓN.

Feliz Comienzo!!!!

miércoles 22 de julio de 2009

Dolor Emocional. Por Ana del Pino

Una vez leí que sufrir la muerte de un ser querido era la situación que más estrés generaba en el ser humano. Más tarde, pude comprobar que tras el estrés, es dolor lo que permanece...pero no cualquier dolor, el que a veces no te permite respirar correctamente, el que hace que te sientas un vacío imposible de llenar...el DOLOR EMOCIONAL.

Cuántas veces me he visto impotente ante las caídas de mi hija, cuántas veces me he sentido inocua ante el sufrimiento de personas, cuántas veces no he sabido dar lo que otros esperaban de mí...En aquellos momentos, no supe cómo actuar, pero cuándo las consecuencias de los actos iban haciendo su aparición, lo que volvía a inundar mi alma era dolor, el dolor del que ve afectadas sus emociones, el dolor que ataca tu alegría, provoca tus lágrimas y hasta, a veces, desata tu ira.

Otra vez me hablaron del umbral del dolor, aquella línea que es distinta en cada persona, y que a la vez nos hace tan sumamente diferentes. La línea que te permite soportar un
liderazgo tóxico, olvidar aquel amor de juventud, o que te ayuda a sobrellevar un abuso de autoridad, o incluso te permite darte cuenta de que necesitas abordar un cambio personal...

Muchas veces, nos encontramos con verdaderos ejemplos de fortaleza, en los que sus autores hacen de su umbral un almacén interminable de esperanza ante las adversidades, de armaduras ante los ataques... y de perseverencia ante las limitaciones.


“…El hombre es ese ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser ha entrado en esas mismas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios”. El Hombre en Busca de Sentido, Viktor Frankl.

No creo que carezcan de dolor emocional, lo sufren, pero han podido traducir su heróico ejército emocional en menores daños, en más expectativas de amor y en eficaces nexos de compasión ante los más débiles.

Son personas que siempre prestan una escucha activa cuándo alguien necesita ser escuchado, alientan con sus palabras la soledad de quién los busca, mitiga los miedos en organizaciones donde la inteligencia emocional aún no ha tomado parte y permite que otros busquen y hallen.

Sentir dolor emocional te hace incrementar tu resiliencia, siempre y cuando aprendas de la situación que te generó el dolor.

Creo que la resiliencia, es una de las cualidades a desarrollar en el ser humano, que le permitirá acrecentar sus fortalezas. La capacidad de recuperarte de situaciones dramáticas, conociendo por qué, te permitirá estar preparado para afrontar otras similares de las que no estás exento.

Desgraciadamente, no existe el antídoto, no tenemos esa vacuna recordatoria para inhibir los efectos indeseados, y a la vez imprevisibles, de un ataque a nuestras emociones.

¡Aprendamos a gestionar nuestras emociones y a minimizar los daños emocionales a los que nos rodean! Estoy segura que la contribución a nuestras vidas personal y profesional será valiosa, y con ella, la de las personas que comparten nuestra vida.

viernes 10 de julio de 2009

La Ilusión. Por Ana del Pino

¿Qué es la ilusión? No puedo decir qué es, pero sí trasladar lo que me permite sentirla: ¿Quién no la vivió con el primer , segundo, tercer...amor? ¿Quién no la experimenta cada año la noche de Reyes? ¿Quién no la genera organizando el cumpleaños de su hijo? ¿Quién no la ha transmitido a su Círculo de Amor, al recibir una buena noticia? ¿Quién no ha luchado por mantenerla consigo, aun nadando contra corriente? ¿Quién no la ha sentido al conocer que sería padre por primera, segunda, tercera...vez? ¿Quién no la ha utilizado para seguir vivo? ¿Quién no la utilizó de refugio mientras "nada" era lo que le hacía seguir adelante?

Si realmente lo pensamos... la ilusión es el elemento que nos ha permitido generar espíritu de lucha, obviar los inconvenientes y apostar por el futuro... es el HILO CONDUCTOR DE LA FELICIDAD.

Porque un proyecto de vida sin ilusión, es un camino que nunca recorrerás con alegría, es perder la capacidad de discernir por qué sigues aquí, por qué sientes la necesidad de avanzar y alcanzar una meta.

Las organizaciones son generadoras y receptoras de ilusión, y está en sus manos hacer de su día a día, una fórmula prodigiosa que permita la iniciativa natural a la implicación.

Un equipo ilusionado sabe trasladar su estado a cualquier proyecto que emprende, contagiando con su entusiasmo al resto y agregando valor añadido a las personas: el valor de una sonrisa, el brillo de los ojos, las miradas cómplices de quién comparte una profunda y atractiva aventura hacia un mundo desconocido y excitante ...

El éxito de la ilusión radica en creer que podrás llegar al final y mantener tu sonrisa; implica que eres capaz de sortear adversidades y volverte a levantar después de una caída; te permite siempre encontrar una razón para no rendirte.

Afortunadamente, la ilusión se contagia, y si queremos más personas ilusionadas, sólo tenemos que hacerle ver la importancia de vivir todo lo que nos propongamos..

Vivir nos permite sentir y sentir, sin duda, vivir las emociones, y las emociones nos generan la ilusión de volver a sentirlas...creando la ESPIRAL DE LA ILUSIÓN PERPETUA de la que nunca deberíamos salir.