¿Cuántas veces has sentido que te frenaban? ¿En cuantas ocasiones has sido tú mismo el que has frenado tu crecimiento?No creo que la elección de crecer pueda ser delegada, ni tan siquiera consensuada, es personal e intransferible. Si dejas en manos de terceros tu crecimiento, también estás dejando en manos de otras personas tu futuro, tus posibilidades y por ende, parte de tu vida.
Nos enfrentamos cada día a situaciones en las que nuestras fuerzas se ponen a prueba, generando o no la fortaleza suficiente para seguir adelante. De ahí puede surgir el freno o por contra, alentar el crecimiento.
Siempre solemos pensar en el liderazgo coercitivo para mermar las capacidades, pero a veces no es necesario que exista, nos bastamos nosotros mismos...
¿Qué emoción puede suponernos un freno? Atendiendo a las más básicas, el MIEDO,en muchas ocasiones es un freno clave, con elevada capacidad para erradicar: cualquier atisbo de creatividad, ánimos para superar adversidades, fuerza para desarrollar equipos, motivación para asumir responsabilidades...
¿Por qué o a qué tenemos MIEDO? Desafortunadamente, no es necesario que exista una causa para sentirlo. El miedo puede aparecer en nuestra imaginación y convertirse en un ser destructivo, que inhibe nuestra capacidad. No sabemos por qué, pero está ahí.
Sin darnos cuenta, comenzamos a perder cualquier halo de esperanza y el miedo se extiende a las distintas parcelas de nuestra vida. Cuando nos hemos dado cuenta, hemos establecido mecanismos para no sentirnos implicados por los momentos en los que se nos exige precisamente "implicación".
La toma de decisiones se hace interminable o no se asume, la gestión de problemas se enturbia por criterios antes no tenidos en cuenta y, por tanto, la eficacia y la eficiencia de las organizaciones se pone a prueba.
El miedo paralizante se convierte en un enemigo del progreso y ante este enemigo, no existen defensas. Sólo nosotros somos capaces de luchar contra él, armarnos de valor, mirar en nuestro interior y crecer.
Frenar el crecimiento también implica frenar el talento en la organización, y atendiendo a la situación actual... ¿pensáis que las organizaciones pueden permitirse que se frene el talento?
¡Buenas!
ResponderSuprimirSólo decir que yo también Ana del Pino y acabo de alucinar de encontrar un blog con mi nombre.
Ala pues, mucha suerte!