He podido comprobar que si no has experimentado una emoción, corres el riesgo de sufrir al afrontar una situación que jamás has vivido. Ante las emociones que resultan positivas no solemos prestar la atención debida, simplemente nos beneficiamos del momento. Pero cuando se trata de una dolorosa, no solemos encontrar la fórmula para crecer frente a la adversidad que nos daña.Existe una posibilidad: vivir la emoción, sentirla y aprender de ella. Este proceso es susceptible de generar dolor, pero nos exime de mantener latente un sentimiento en el tiempo.
Hay más opciones, pero ninguna permite crecer y canalizar lo que sientes, y esto es condición necesaria aunque no suficiente. El proceso sólo se complementa aprendiendo de lo vivido y generando nuevas fortalezas para afrontar la situación.
Muchos de nosotros hemos hecho pasar el tiempo aferrados a una emoción, incapaces de enfrentarnos a ellas, y evitando profundizar en los sentimientos que la misma nos generaba. El daño no cursa de forma personal, sino que tiende a reflejarse en las personas que conforman nuestro entorno más cercano.
Proclives o no a la mejora, contribuir a la sostenibilidad de nuestra integridad, debería ser un aliciente para reaccionar.
Y en este punto, cuándo se trata de nuestra integridad, la palabra "emociones" pasa a tomar importancia. Si no somos capaces de asumir nuestro papel resiliente en la generación de fuerzas que nos permitan crecer, estamos anulando nuestra integridad futura. Y hablar sólo de "nuestra" sería muy optimista, porque en nuestro círculo más próximo hay personas que dependen de ella y en algunos casos, comenzarán a aprender de sus emociones a través de las nuestras.
Siempre podemos elegir, pero también debemos estar seguros de las consecuencias de nuestra elección. Pasar por la vida sin sentir puede ser fácil, pero también puede resultar muy doloroso. A veces, empujados por la comodidad, intentamos vivir las emociones a través de otras personas... y al final, las nuestras siguen latentes. De cara a la galería hemos contribuido con nuestra ayuda a otros, pero nuestra "galería emocional" sigue reclamando atención.
Siempre podemos elegir, pero también debemos estar seguros de las consecuencias de nuestra elección. Pasar por la vida sin sentir puede ser fácil, pero también puede resultar muy doloroso. A veces, empujados por la comodidad, intentamos vivir las emociones a través de otras personas... y al final, las nuestras siguen latentes. De cara a la galería hemos contribuido con nuestra ayuda a otros, pero nuestra "galería emocional" sigue reclamando atención.
Muy profundo. Me gusta mucho Ana.
ResponderSuprimirUN SALUDO