
Volar sin alas, llorar sin lágrimas, nacer sin ilusión, luchar sin motivación... Todo esto es ajeno a la realidad, pensamos que se puede hacer pero en el fondo permanece en nuestra imaginación...
Es mas fácil ocupar nuestro tiempo en realidades de ficción, que vivir y sentir todo lo que rodea a la realidad.
¿Por que nos gusta ir al cine? Porque vivimos historias que no son reales, entramos en los protagonistas sin protagonizar sus emociones ni vernos afectados en nuestros sentimientos.
La empatía es mas fácil cuando no formas parte de la realidad, de esa situación que te obligaría a ser consciente que la persona que te habla es una proyección más de tus propios problemas.
Afrontar la realidad es uno de los pocos motivos que te obligan a actuar. Y aquí, desgraciadamente, no existe el botón deshacer (como tantos hubiéramos deseado).Es en este paso, en el que nos damos cuenta que en nuestro camino dejamos mucho por hacer y cometimos muchos errores.
¡Qué fácil es ver los problemas desde la barrera de la no afectación! De hecho, desde esa barrera, no solemos tener problemas..
Volvemos a hablar de la introspección, profundizar en nosotros mismos como única vía para ser conscientes de que nuestros pasos son consecuentes con nuestros principios y valores (no acertados, eso siempre es difícil saberlo).
La interiorizacion se hace necesaria para calibrar nuestras acciones en aras de una mayor satisfacción personal, porque si esta falta, ¿que tenemos? ¿Con qué armas nos enfrentamos al mundo real?.
¿Aún no nos hemos dado cuenta que somos los mayores responsables de nosotros mismos?
Parece ser que no, que la mayoría seguimos anclados a los aspectos superficiales de la vida, que a muchos nos llenan y nos permiten dar un sentido "irreal" al camino que hemos de recorrer. Es un sentido que solemos dar por valido, a falta de buscar el verdadero, porque a veces no es fácil...
Es mas fácil ocupar nuestro tiempo en realidades de ficción, que vivir y sentir todo lo que rodea a la realidad.
¿Por que nos gusta ir al cine? Porque vivimos historias que no son reales, entramos en los protagonistas sin protagonizar sus emociones ni vernos afectados en nuestros sentimientos.
La empatía es mas fácil cuando no formas parte de la realidad, de esa situación que te obligaría a ser consciente que la persona que te habla es una proyección más de tus propios problemas.
Afrontar la realidad es uno de los pocos motivos que te obligan a actuar. Y aquí, desgraciadamente, no existe el botón deshacer (como tantos hubiéramos deseado).Es en este paso, en el que nos damos cuenta que en nuestro camino dejamos mucho por hacer y cometimos muchos errores.
¡Qué fácil es ver los problemas desde la barrera de la no afectación! De hecho, desde esa barrera, no solemos tener problemas..
Volvemos a hablar de la introspección, profundizar en nosotros mismos como única vía para ser conscientes de que nuestros pasos son consecuentes con nuestros principios y valores (no acertados, eso siempre es difícil saberlo).
La interiorizacion se hace necesaria para calibrar nuestras acciones en aras de una mayor satisfacción personal, porque si esta falta, ¿que tenemos? ¿Con qué armas nos enfrentamos al mundo real?.
¿Aún no nos hemos dado cuenta que somos los mayores responsables de nosotros mismos?
Parece ser que no, que la mayoría seguimos anclados a los aspectos superficiales de la vida, que a muchos nos llenan y nos permiten dar un sentido "irreal" al camino que hemos de recorrer. Es un sentido que solemos dar por valido, a falta de buscar el verdadero, porque a veces no es fácil...
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