He tenido el privilegio de integrar durante un mes, un equipo de grandes profesionales del sector sanitario, que han conseguido sorprenderme.
Siempre pensé que profesionales con experiencia en el trato a pacientes, podían llegar a "habituarse" a estas especiales relaciones que se generan en un marco tan íntimo, donde en muchas ocasiones, la enfermedad es el nexo de unión.
Me equivoqué. Nunca se habitúan a ese marco de emociones, sentimientos y valores, que surgen a través de esa sutil línea trazada entre el paciente y el profesional.
El reto se escribió con letras mayúsculas y el listón se estableció por un alpinista, pero el equipo fue capaz de superar los obstáculos y las complicadas expectativas que ellos mismos definieron al comienzo.
No era fácil hacer tangible conceptos tan etéreos como la intimidad, el respeto, la confidencialidad, la cercanía...o el optimismo, y ellos lo han conseguido. Ver cómo personas que cada día visualizan la muerte como parte del camino, el dolor como un estado conocido o el llanto como expresión de emociones compartidas...han sacado fuerzas para ilustrar lo que debe ser, hace que el trabajo que han desarrollado sea digno de admiración.
Quiero dar las gracias a esas personas que desde aquí resultan anónimas, y que para mí son los grandes protagonistas del proyecto: María, Mercedes, Margarita, Dolores, Patricia, Javier, Germán, Rocío, Catalina, José Ángel, Isabel, Francisca, Carmen, Antonia, David y Ángel.
Desde aquí MUCHAS GRACIAS y ENHORABUENA!!

Esta será la cuarta vez que intento comentarte tu entrada, a ver si los duendes informáticos tienen a bien concederme poder subirlo a la red,jejeje
ResponderSuprimirEl proyecto que nos ha hecho encontrarnos es apasionante, ilusionante, y complicado... pero gracias a tu ayuda, a tu buen hacer, a tu profesionalidad, el camino se ha allanado bastante, y la cima, aunque elevada, ya no se ve tan lejana e inalcanzable.
A ver si ahora puede ser...
Besos de arcoiris